Por Phillip Durán y Paulina Bravo

“No interferimos en temas de otros países. Pienso que es un tema que deben decidir la gente y los gobiernos de ambos países. Tenemos una extremadamente buena relación con Bolivia, estamos empezando una nueva fase de relaciones con Chile y queremos tener buenas relaciones con ambos países y pueblos”, dijo el canciller de Irán, Mohammad Javad Zarif, aludiendo a la aspiración paceña de una salida al mar con soberanía, tras la reunión a solas que sostuvo esta mañana con su par de Chile, Heraldo Muñoz.

La posición expresada por Zarif -respaldando la postura chilena- fue una buena noticia para la Cancillería, que había tenido que enfrentar críticas desde organizaciones como el Movilh, Iguales y la Comunidad Judía por recibir a un representante de un país cuestionado por su situación de derechos humanos. Así, se echó a andar una estrategia de control de daños, que incluyó contactos con la embajada de Israel.

En el edificio Carrera destacan que los dichos del ministro iraní son relevantes en la medida en que Teherán es uno de los más importantes aliados de Bolivia en el mundo y, sobre todo, porque se producen antes de que Zarif visite a Evo Morales en La Paz, lo que hará mañana. “Esta vez, nos adelantamos nosotros”, señalan en Santiago.

De hecho, la presencia del ministro iraní en Chile surgió de una invitación realizada por las autoridades locales, al enterarse de que el diplomático -amigo del canciller Muñoz desde que coincidieron en la Universidad de Denver a principios de la década pasada- realizaría una visita a la región.

Lobby ante los “no alineados”

En la Cancillería insisten en que la visita de Zarif se enmarca en un proceso de normalización de relaciones con ese país, luego de que la ONU, EE.UU. y la Unión Europea levantaran sanciones contra Teherán, tras un acuerdo para limitar y permitir la supervisión internacional de su programa nuclear. Sin embargo, también admiten que la disputa con Bolivia ha sido un factor clave en la decisión de profundizar los vínculos con Irán.

El peso específico de ese país en el concierto internacional es modesto, reconocen en Chile. Sin embargo, durante los últimos cuatro años, Teherán ha presidido el foro de Países No Alineados, en el que Bolivia ha buscado activamente obtener respaldo para su aspiración marítima. De hecho, en 2014, Evo Morales asistió a una reunión de dicho bloque, realizada en Argelia.

Como foro con fuerte participación de países de izquierda o alejados de la influencia de Estados Unidos, los Países No Alineados podían ser terreno fértil para la ofensiva boliviana. Así, Chile transmitió a Irán la necesidad de dejar fuera del bloque un asunto que es estrictamente bilateral.

En este contexto, Chile ha realizado varios gestos hacia Teherán. En 2014, por ejemplo, el entonces director de Política Exterior de RR.EE., Alfredo Labbé, se trasladó hasta la capital iraní, donde acordó la reapertura de la embajada chilena en ese país.

En enero de este año, un funcionario diplomático asumió la misión en Teherán, como encargado de negocios. Aunque hasta ahora tiene oficina en el edificio de la embajada de Brasil, la Cancillería ya arrendó un inmueble para tener instalaciones “propias”, las que incluso serían inauguradas por el canciller Muñoz en un próximo viaje.

Más allá del funcionario diplomático con Irán, el vínculo oficial con ese país está a cargo del experimentando embajador Cristián Barros, ex subsecretario de RR.EE. y jefe de la misión diplomática de Chile ante Naciones Unidas, en Nueva York. Barros tiene además el cargo de embajador concurrente ante Irán, por lo que debe viajar regularmente a Teherán.

Fuente:T13.cl

Related Post

[mi]