El 23 de julio pasado, el Instituto Nacional hizo un paréntesis a las consecutivas tomas y paralizaciones que ha vivido este año por el rechazo de los estudiantes a la ley de “desmunicipalización” y retomó las clases indefinidamente.

Por ahora, no se vislumbran nuevas manifestaciones, pero según el presidente del Centro de Alumnos, Roberto Zambrano, si consideran que lo amerita no lo descartan. Y es que para el dirigente, a diferencia de autoridades y diversos actores, estas acciones no han tenido nada que ver con la reciente pérdida de la institución de la “subvención de excelencia”, entregada por el Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño (SNED).

La noticia de que el emblemático liceo, junto al José Victorino Lastarria y el Internado Nacional Barros Arana (INBA) no se encontraba más en la lista de los 2.854 establecimientos que recibirán estos fondos, cayó como balde de agua fría.

Cuna de grandes personalidades del mundo político, económico y social y -como mucho de sus ex estudiantes recalcan- de ex Presidentes de este país, es la primera vez desde 1996 que el Instituto Nacional, dependiente de la municipalidad de Santiago, no está dentro de esta selecta lista de colegios, lo que le significará una merma de al menos $20 millones mensuales. Recursos que iban directo a sus profesores y asistentes de la educación, e implicaban entre un 25% y 50% más de sueldo extra.

La alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá y la ministra de Educación, Adriana Delpiano, culparon de esta situación a las movilizaciones estudiantiles, tomas y paros que según la jefa de la cartera han tenido “un impacto en la calidad académica y en la respuesta que los alumnos dan a determinadas pruebas”.

Una opinión distinta tiene el rector del Instituto Nacional, Fernando Soto, que hizo hincapié en que el problema principal es la merma en los salarios de sus trabajadores, ya que aseguró que “el prestigio no se pierde”.

Mirada con la que coincide Roberto Zambrano, que asegura que los malos resultados del Simce son consecuencia de un boicot organizado por los propios estudiantes para llamar la atención a las autoridades.

El dirigente de 18 años, que cursa 4° Medio y está desde el año 2010 en el Instituto Nacional, enfatiza que “la excelencia académica del Instituto Nacional no se ha perdido”. Para Zambrano el SNED “no mide la excelencia académica, sino que sólo mide pruebas estandarizadas que componen un 75% del total de la ponderación y sólo el 15% se divide en percepción de los apoderados y otros desempeños. Cuando hablamos de calidad, hablamos de las comunidades educativas en su conjunto”.

-¿Cómo se fraguó este “boicot” como le han denominado ustedes?

-El estamento estudiantil se organizó para no responder, o responder de una forma distinta la prueba Simce. Esta resolución se tomó por medio de consejos de delegados de curso. Esto porque las pruebas estandarizadas solamente mantienen un sistema de competencia y fortalecen la brecha de desigualdad entre el sistema público y el privado.

-Las autoridades han atribuido esta baja en los puntajes del Simce a las reiteradas tomas y paros que se han desarrollado en el Instituto Nacional…

-Esto no es resultado de las movilizaciones y hay cifras que lo comprueban. Por ejemplo, la generación del año 2011, que rindió el Simce entre el año 2014 y 2015, no bajaron ningún resultado. Además, tras siete meses de movilizaciones en el 2011 nos encontramos con 42 puntajes nacionales.

Emplazamos directamente a la Ministra de Educación a que vea las cifras de los últimos años, a que vea cómo el Instituto Nacional se ha mantenido en un rango y en un ranking, hoy en día las cifras hablan por sí sola, se mantienen las ponderaciones. Este boicot es un llamado de atención a las autoridades.

-Pero a pesar de que esto sea resultado de otra forma de protesta, autoridades, estudiantes y profesores hablan de que “se ha perdido la excelencia”

-Ellos son los que no conocen los logros que hemos tenido este año, como el campeonato de debate, del cual nuestros compañeros salieron campeones. O en al ámbito de la cultura, nuestros compañeros que viajarán a nivel latinoamericano a fines de año debido a la malla curricular. La excelencia académica se ve en otras formas y es lo que lamentablemente una prueba estandarizada no puede ver.

Según el dirigente estudiantil a pesar de algunas líneas disidentes, la comunidad se ha plegado hacia “la crítica del Simce, hacia la evaluación. No nos hemos visto entrampados en discusiones en contra o favor y tenemos la autocrítica de que este sistema está golpeando fuertemente a nuestros docentes y paradocentes”.

-En ese punto, esto significará una merma en los recursos que sus profesores recibirán en el año 2017, ¿ponderaron esta situación a la hora de levantar esta movilización?

-Nuestra autocrítica -en el momento de saber las condicionantes que podía tener esta forma de movilización- es el hecho de que el sistema ha sido más fuerte a la hora de golpear los bolsillos de nuestros profesores, de nuestros funcionarios. Pero hay que aclarar que decir que hoy nuestra educación pública no se fortalece por no recibir un bono, significa que lamentablemente este sistema no está dando el ancho.

Lamentamos y solidarizamos con nuestros docentes, pero ellos hoy están entendiendo por qué se dio este tipo de situación. Ellos se van a ver afectados el próximo año, pero este sistema se está imponiendo y afectando la calidad de vida de cada persona.

Para el líder estudiantil, es necesario centrarse en la ampliación de las formas de medición de la calidad o la excelencia, y apuntar a fortalecer la educación pública. “Los estándares hablan por sí solo, hoy la educación pública en la comuna de Santiago ha ido en un constante deterioro y atrincheramiento en el sector privado, y se puede ver también en la entrega de los fondos que no están siendo destinados a infraestructura de los establecimientos y otros requerimientos”.

En opinión del dirigente es relevante el rol que juegan las comunidades educativas a la hora de tomar definiciones, “cuando hablamos de calidad de la educación y de que el sistema público no ha dado abasto es porque las comunidades no han tenido incidencia dentro de los proyectos educativos y eso para nosotros es lo que hoy en día tiene más debilitado al sistema”.

Zambrano dirigió sus críticas al papel que ha tenido la Dirección de Educación Municipal (DEM) de la Comuna de Santiago, que desde fines del 2015 ha tenido tres directores distintos. “Estos cambios constantes reflejan que no hay un plan articulado a nivel estatal, ni gubernamental al momento de decir qué tipo de educación se busca para el futuro del país. El hecho de que hayan tres cambios nos reafirma la premisa de que el hecho de cambiar una cabeza no significa que cambie el sistema y esto es bastante nefasto”.

Durante esta semana el rector, Fernando Soto, solicitará al Ministerio de Educación el detalle de los resultados de los estudiantes del instituto en el Simce. Además, la ministra Delpiano, aseguró que existe la posibilidad de que los establecimientos apelen a la resolución del SNED y puedan obtener así la subvención a la excelencia. 


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