El enfrentamiento copero por excelencia se traslada a la segunda jornada de liga para ser el primer escollo serio del Barça esta temporada

De un tiempo a esta parte se ha mal denominado Clásico al enfrentamiento entre Barcelona – Real Madrid, o Real Madrid – Barcelona, que aunque haga referencia a su rivalidad histórica y al duelo entre las dos máximas potencias españolas y europeas, también atañe a que no ha habido partido que más se repitiese en nuestra competición (171 encuentros). Sin embargo, eso es cierto hasta que uno de los dos juega ante los bilbaínos en liga antes de hacerlo entre sí, o hasta que contabilizamos el resto de competiciones donde los rojiblancos adquieren más protagonismo.

Definiciones semánticas aparte, es verdad que este encuentro trae consigo un aroma a fútbol romántico, bien porque recuerda a la competición copera bien porque representan dos culturas futbolísticas que identifica la forma de ser de cada afición. Respaldados, fueron los últimos clubes que resistieron al encanto de la publicidad en su camiseta y proyectan, desde sus respectivas y prolífica canteras, dos maneras de entender el fútbol de manera muy particulare.

El fútbol directo de Lezama frente a la escuela de toque holandesa de la Masía. Un choque que trae a la memoria multitud de recuerdos imborrables. Desde ese polémico desenlace final de Copa del Rey de 1984 en el Bernabéu con Maradona volando por los aires hasta el 4-0 infligido por los leones a los culés en la Supercopa de España de 2015 que les valió a los vascos su único título en los últimos 32 años. Todo ello sin olvidarnos de la auto-expulsión de Villar, los marcajes de Goikoetxea a Diego Armando, el descubrimiento de Julen Guerrero en el Camp Nou, los recibimientos a Andrés Iniesta en la Vieja Catedral por una simulación en una roja a Amorebieta, o el gol de Abidal y su celebración de espaldas a la grada.

Historia viva que contrasta con lo que hoy demanda el fútbol moderno: los datos. Y la estadística dice que el Athletic ha perdido su últimos cinco partidos ligueros ante el Barcelona y no suma más derrotas consecutivas ante los blaugranas desde 1992 (tuvo que llegar Julen). De hecho, los del Botxo solo han conseguido mantener su portería a cero en uno de sus últimos 37 encuentros ante los catalanes en liga (1-0 en diciembre de 2013). O lo mal que se le da el Barça a Ernesto Valverde. Recordado en la Ciudad Condal por su pasado perico, el Txingurri solo ha ganado dos de sus 16 partidos como entrenador en la competición regular al Barça.

En una semana donde los sorteos europeos han copado toda la atención: mala suerte para los blaugranas en las Champions League y buena para los rojiblancos en la Europa League, el Barça busca probarse en uno de los campos más complicados. Y lo hace después de que, en sus últimos seis partidos de liga, los de Luis Enrique hayan marcado una media de cinco goles por encuentro. No estarán el “querido” Iniesta por una contusión en la rodilla, ni Neymar que aún estará celebrando el oro olímpico ni Jeremy Mathieu, el caído grave en Nervión. Tampoco Claudio Bravo, ya en Manchester, que ha dejado vía libre a Ter Stegen.

Por lo que sí es probable que Arda Turán, André Gomes e Ivan Rakitic (que fue el jugador que más pases dio en la primera jornada de La Liga 2016/17: 99), acompañen a Sergio Busquets en la medular. Arriba, los vizcaínos se toparán con Luis Suárez, que les ha marcado cinco goles en sus tres enfrentamientos ligueros (dos de ellos en San Mamés, el 0-1 de la temporada pasada fue suyo), y con un Leo Messi que cumple en un gran escenario su partido 350 de liga.

Por su parte, el Athletic querrá recuperarse de la derrota de la pasada semana en El Molinón por 2-1 en una semana de noticias más extradeportivas que deportivas, aunque fueran buenas nuevas. Como es el caso de que la absolución de Muniain en el “caso Torbe” o de la solidaridad del fútbol español por los abucheos racistas en la grada gijonesa sobre la figura de Iñaki Williams. En cualquier caso, lo que le preocupa al técnico cacereño es el estado físico de su plantilla. Recuperado Mikel Balenziaga de su contusión nasal, la lumbalgia de Mikel San José le hace ser duda. Un contratiempo que se suma a las ausencias de Aketxe, Kike Sola y Mikel Rico. No obstante, con seguridad otros jugadores como Etxeita, Eraso o Sabin Merino participarán en un once donde podrían permutar de posición Bóveda o De Marcos. Tendrá que hilar fino el Txingurri Valverde para “meterle mano” al Barcelona el domingo a partir de las 20:15 horas y, así de paso, empezar la liga con la caída de un grande. Algo que también formaría parte de los anales de la historia de este mítico enfrentamiento.

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