Típico: estás jugando con tus amigos y, de repente, aparece uno de los futbolistas más importantes y reconocidos de tu país. Previo a acudir a un acto de su marca patrocinadora, el malagueño Isco Alarcón bajó a una canchita para jugar con unos jóvenes de Madrid.

Saludó, pidió su oportunidad y le entró al jueguito. Como en los viejos tiempos…