A mediados del año 2010, Alicia Romo, fundadora de la Universidad Gabriela Mistral, conoció a Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, movimiento religioso fundado en Perú.

Por entonces, el establecimiento estaba sumergido en una crisis económica y la única fórmula que vio Romo para garantizar la continuidad de su establecimiento era entregar la UGM a un grupo con el que tuviera coincidencias en lo político y en lo religioso.

El escogido: La organizaciones religiosa Los sodálites.

Según informa el medio peruano Alta Voz Para sellar el acuerdo, en mayo de 2013, fue nombrado como rector el sodálite Aldo Giachetti, en reemplazo de la mismísima Alicia Romo. Siete meses más tarde, al momento de sentarse a concretar los acuerdos de la alianza, la Universidad Gabriela Mistral supo de la pérdida de la acreditación, con una deuda de 13 millones de dólares, producto del pago a sus trabajadores y otros servicios.

Para Alicia Romo no había otra salida: entregar la UGM a los sodálites, a quienes consideraba personas valiosas, de mucha formación, muy cultas, muy finas.

Las negociaciones se iniciaron entre Romo y los representantes del Sodalicio: Jaime Baertl, Juan Carlos Len y Sandro Moroni, quien era superior de la casa sodálite en Chile y, actualmente, es Superior General del Sodalicio.

Romo puso sobre la mesa una serie de condiciones: Mantener de manera vitalicia el cargo de Presidenta del Directorio; que sus hijos permanecieran en el directorio; que la familia tuviera el derecho perpetuo a estudiar gratis en la universidad; y que el Sodalicio pague el arriendo de las instalaciones al precio de una tasación externa por 20 años.

De igual forma, se verbalizó que ambas partes debían tener un número igual de miembros en el directorio: cinco.

Según señala un reportaje, las cosas no salieron como la familia Romo esperaba: La Universidad Gabriela Mistral quedó, efectivamente, en manos de los sodálites. Pero no solo se incumplieron las condiciones impuestas por la familia Romo, sino que esta fue sacada del medio a través presiones y chantajes.

Fuentes cercanas a la familia Romo: Baertl se hizo de la universidad con una movida.

De acuerdo a la publicación peruana, mientras los Romo y los sodálites negociaban los términos de la entrega de la casa de estudios, ocurrió un hecho nefasto para la familia: el gobierno chileno le quitó la acreditación a la Universidad Gabriela Mistral en diciembre de 2013. Fue en ese momento en que Jaime Baertl aprovechó para presionarlos: el sodálite no pagaría el alquiler del terreno de 15 mil metros cuadrados en Providencia (donde se encuentra ubicada la universidad) a menos que Alicia Romo renunciara a la rectoría, se cambiaran los estatutos y que ellos, los sodálites, se convirtieran en los controladores absolutos de la Universidad Gabriela Mistral.

Esto, habría doblegado las intenciones de la familia, quienes renunciaron en bloque al directorio de la universidad.

La negativa del pago del arriendo los colocó en una situación muy compleja. Y es por esa razón que decidieron vender los terrenos y donar parte de lo recaudado a la universidad para lograr sacarla del aprieto, debido a que ellos (los sodálites) la estaban hundiendo a punta de presión, señala el texto.

De igual modo, Jaime Baertl habría hecho la siguiente amenaza: o la familia Romo le daba un monto de dinero para echar a andar a la universidad -proveniente de la venta del terreno por parte de la familia Romo a la clínica Las Lilas- o dejaría de pagar la mensualidad de alquiler del terreno donde se encontraba la universidad. Pese a ser este punto una de las condiciones del traspaso.

Sabía que si se dejaba de pagar el terreno, se perdería todo a través del banco. De esta forma, la familia se quedaría sin terreno que negociar.

Sin universidad, sin rectoría. Sin nada, sentencia el artículo.

“El método de Baertl fue presionarnos hasta vernos asustados de perder todo. Nos llevaron al límite para que nosotros no tengamos alternativas, y cuando nos veían acorralados seguían ejerciendo presión para finalmente obtener lo que quisieron: un jugoso pago extra de dinero junto a la universidad Gabriela Mistral”, dijo un miembro de la familia al portal peruano.

Luego, dejaron de dialogar con la familia Romo, provocando la renuncia de los cinco miembros que se encontraban en el directorio. Rápidamente, los sodálites decidieron “jubilar” y retirar a Alicia Romo. Pese a ser una de las principales condiciones de la negociación.

“Lo mas triste es haberla sacado como la sacaron, cuando la universidad era como un hijo para ella. No haberle pagado la indemnización como le correspondía, y habernos sacado al 100 por 100 de la universidad”, dijo la misma fuente al medio peruano.

Finalmente, la familia Romo decidió vender el terreno donde se encuentra la universidad a la clínica Las Lilas por un valor de 27 millones de dólares.

Por su parte, Baertl exigió 13 millones de dólares para los sueldos de los trabajadores de la universidad y que le “donaran” 6 millones de dólares para echarla a andar.

La familia Romo aceptó.

El Sodalicio y Jaime Baertl

El Mostrador contó la historia que hay detrás de El Sodalicio de Vida Cristiana.

El grupo, también conocido por su nombre en latín Sodalitium Christianae Vítae, SCV, comunidad de religiosos nacida en Perú a inicio de los 70, ya llevaba diez años trabajando en Chile cuando estas dos autoridades coincidieron en Roma, en el marco de las reuniones de la Comisión de Familia del Vaticano. Ambos tenían un interés en común además de la religión: la educación. Fue ahí donde comenzó un proceso que culminaría con el traspaso de la UGM al Sodalicio, todo esto a cargo de las intensas negociaciones de Jaime Baertl, el primer miembro de esta institución en ser ordenado sacerdote, y que hoy figura en la página web del plantel universitario como presidente del Directorio.

No es cosa de azar que Jaime Baertl haya quedado a cargo de tales negociaciones. Este sacerdote es conocido en la institución por su capacidad para los negocios. Según una investigación realizada por los periodistas peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz, Baertl “dirige el emporio económico del Sodalitium, el cual tiene más brazos que un pulpo”, siendo Inversiones San José su principal pilar económico. Hasta fines de 2015 por lo menos, el sacerdote asistía todos los lunes a las reuniones de directorio de esta empresa, de acuerdo a la investigación periodística.

En opinión de varios miembros y ex miembros del Sodalicio, el padre Baertl posee muchas capacidades para manejar temas económicos. La razón de ello es que viene de una familia que tiene negocios en Perú, siendo los del sector de la minería los que más ganancias reportan al clan. Esta misma condición es la que le permitiría tener una gran red de contactos en el mundo empresarial y en el de los medios de comunicación.

Un ex miembro de la institución afirma haber escuchado, al interior de las comunidades, que gracias a estos contactos se habría amortiguado un poco el escándalo mediático, luego de que se descubrieran los abusos sexuales cometidos por el ex sodálite Daniel Murguía. Situación similar habría ocurrido cuando se conoció la doble vida de Germán Doig, miembro que la institución consideraba ejemplar y que el propio Baertl calificó como “el mejor entre nosotros” durante su misa de exequias. Posteriormente se abrió una causa para su beatificación, que debió detenerse en 2010 tras descubrirse que había cometido abusos sexuales.

Seguir leyendo: Jaime Baertl, el cuestionado sacerdote del Sodalicio que preside el directorio de la UGM

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