La tarde del próximo lunes 17, el tribunal supremo (TS) de la Democracia Cristiana tendrá en sus manos el futuro político del diputado por el Distrito 33, Ricardo Rincón.

En agosto pasado, El Mostrador publicó un desconocido caso de violencia intrafamiliar: Carolina Hidalgo terminó con la nariz fracturada, dedos marcados en el antebrazo y señas de puños y hematomas en la cara y el cuerpo, después que el entonces ex diputado DC le diera una golpiza. La justicia lo mandó a tratamiento sicológico y él no cumplió.

El caso ha provocado acaloradas discusiones al interior del partido y, mientras se acerca la fecha en que el TS de la DC debe decidir sobre el futuro del parlamentario, las presiones para que la sanción sea proporcional a sus agresiones, aunque hayan ocurrido en 2002, siguen aumentado.

El lunes 10 de abril, cinco integrantes del consejo nacional de la colectividad hicieron llegar una carta a la mesa nacional, con el objetivo de plantear inquietudes respecto al requerimiento de expulsión de Rincón, ingresado el 19 de agosto del 2016. Carolina Henríquez, Pilar Gutiérrez, María Luisa España, Carolina Leitao y Claudia Silva forman parte del círculo cercano a Carolina Goic. De hecho, esta última es su jefa de gabinete.

En el punto 3 de la misiva, manifestan abiertamente su preocupación por lo que consideran una “excesiva demora de nuestro Tribunal en adoptar una resolución definitiva respecto a este caso, generando gran incertidumbre en nuestras bases, pero también un daño enorme a nuestro partido y a los(as) involucrados(as), al verse expuestos innecesariamente durante tantos meses por un caso que debió ser resuelto con fuerza en tanto se tuvo los antecedentes”.

El caso de Rincón fue visto también por la comisión de ética de la tienda, generando un informe que ya se encuentra listo, entregado a las autoridades correspondientes y al cual también se refieren las consejeras: “Solicitamos la entrega a los miembros del Consejo Nacional, del informe de la Comisión de Ética del Partido en el presente caso, para de esta forma trabajar en la definición de estándares a incorporar al Código de Ética de la Democracia Cristiana·”.

Ello significaría que el informe que según fuentes de la DC sería desfavorable para el parlamentario se haría público.

No a la reelección

La carta de las consejeras nacionales del partido que está sumando más adherentes en el consejo nacional también señala que la Democracia Cristiana debe estar a la altura de su campaña “Volvamos a Confiar”. “La ciudadanía exige altos estándares en la conducta particular y pública de quienes aspiran a representarlos y sin duda este caso genera incalculable daño a nuestra imagen pública general. La Democracia Cristiana debe estar en condiciones de poner a disposición de la ciudadanía a sus mejores hombres y mujeres, quienes ejerzan liderazgos con parámetros éticos incuestionables”, reza el documento.

En las últimas horas, el presidente de la JDC de Rancagua, Patricio Álvarez, también hizo circular una misiva respecto al tema. En ella señala que, para la gran mayoría de sus camaradas y los chilenos en general, sería imposible comprender que “un partido histórico como el nuestro ampare acciones que se alejen de nuestras ideas y que pongan en grave riesgo nuestra identidad como demócratas y cristianos”.

Debido a que lo más probable es que el parlamentario no sea expulsado de la tienda, todas las gestiones, en el marco del caso de violencia intrafamiliar de Rincón, buscan que el diputado no sea un candidato plausible a la reelección en su Distrito.


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