Manos a la cintura, distancia considerable respecto al balón y a dormir. Agustín Riquelme, hijo mayor de Román, ha dejado claro que le ha aprendido algo a su padre sobre cómo acariciar a la pelota al momento de ejecutar un tiro libre.

El disparo del adolescente no entró tan angulado, pero le imprimió la potencia suficiente para que el arquero no lo pudiera atajar. Con el recuerdo de su padre tan fresco, el vídeo de este gol se hizo viral en el mundo de las redes sociales.

La pegada de los Riquelme.

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