La discusión al interior de Chile Vamos es pan de cada día, de eso qué duda cabe, si bien hace un par de semanas atrás lo fue la incertidumbre sobre la realización de primarias, cosa que con el tiempo se disipó y que luego se afirmó por parte del mismo Sebastián Piñera, ahora lo son los debates que deberían realizarse en el conglomerado.

De esta forma, tal como lo señalé en una columna anterior, previa realización de los debates, es un buen momento para analizar las propuestas de los candidatos. En ese sentido y a la luz de la propuesta enviada por el gobierno, la cual busca una reforma para el cambio constitucional, es que me parece pertinente comentar la propuesta constitucional de Felipe Kast.

El candidato de la derecha liberal, fiel a su corriente de pensamiento, ofrece a la ciudadanía  “una constitución mínima para una democracia máxima”. Lo contradictorio de la propuesta, radica en que se buscaría una consagración de principios generales, evitando así “una orientación ideológica” como lo serían los principios de” Subsidiariedad y Solidaridad”. Desde allí, cuesta comprender por qué Felipe kast, primeramente esgrime que los principios de Subsidiariedad y Solidaridad sean catalogados como principios ideológicos y no doctrinarios.

Si bien ambos principios se encuentran comprendidos en la Doctrina Social de la Iglesia como principios rectores del orden social, es falso hacer creer que estos tendrían una connotación ideológica. Pues la diferencia principal entre ideología y doctrina, radica en que el primer concepto, se circunscribe como un conjunto de creencias que buscan legitimar la acción del poder, mientras que el segundo, se plantearía como una serie de principios coherentes entre sí que buscarían una enseñanza sobre un tema determinado. Por ello sería un error sostener lo ofrecido por Kast, pues de otro modo, si aquello tuviera asidero, no menos importante sería preguntarse por qué consagrar los principios de libertad e igualdad no buscarían orientar ideológicamente también la Carta Fundamental.

Lo anterior lleva a determinar que justamente son los principios que se consagran en una Constitución, los que orientan toda legislación y la vida en sociedad. Así parece irrisorio que desde el equipo de campaña de Kast, se busque evitar el principio de Subsidiariedad, pues ha sido éste el que ha articulado a la derecha en las últimas décadas, como también lo ha hecho la Democracia Cristiana en su interior. Pues su riqueza versa, en darle organicidad a la sociedad civil orientándolos a fines propios al bien común.

Por otro lado, el principio de Solidaridad al igual que el de Subsidiariedad más que orientar ideológicamente a la Constitución, busca establecerse como un principio rector del orden social, que permita el sano complemento con la subsidiariedad. De esta manera, más que eliminar o negar ambos principios, lo que ha comprendido Chile Vamos – y así al menos, se deja ver en la propuesta constitucional- es que estos deben complementarse en su propia funcionalidad de cara a la sociedad.

Así resulta contradictorio la postura de Evopoli, pues mientras en su propuesta constitucional busca evitar la alusión a los conceptos anteriormente mencionados, en su declaración de principios declara complemente lo contrario, es decir, “el libre mercado y la subsidiariedad activa del Estado son pilares de libertad y prosperidad material y moral de los pueblos”.

En resumidas cuentas, mientras la ciudadanía reclama mayores niveles de exigencias a la subsidiariedad tal como está comprendida actualmente, la que sin duda es deseable ser complementada con el principio de solidaridad, la propuesta de Evopoli nos llama a no incluir ambos principios, lo cual se contradice fuertemente con su declaración de principios, pues al menos, a uno de ellos, se le reconoce como un valor en sí mismo que debe estar presente dentro de la sociedad. Notable contradicción.


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