-¿En qué situaciones se expresa la violencia a la mujer en política?

-En varias. Por una parte, se expresa en los espacios de toma de decisiones, donde aducen que las mujeres no tienen la capacidad o competencia necesaria y muchas veces estos personajes que esbozan estas frases son hombres que tienen menos grados académicos que las mujeres que están en dichos espacios. Además, si miras la radiografía de los partidos, anterior al refichaje, las mujeres militantes de partidos políticos en Chile llegan a un 51%, pero si tú analizas los cargos directivos dentro de la estructura partidaria, en presidencia no llegan al 20%; en secretaria generales, que es el cargo más especializado en temas de negociación, no llegaban al 18%; entonces es muy compleja la situación de exclusión política.

-Y eso muchas veces ocurre por culpa del mismo partido.

-Claro, tiene que ver con la nominación de candidaturas, que es un proceso que resulta violento porque tu enemigo es el partido y estas personas que toman la decisión, los gatekeepers, son hombres que vigilan las puertas de quien ingresa o no a este proceso y muchas veces ellos se encargan de excluir políticamente a las mujeres, por carecer de estas redes de confianza, de estas instituciones informales que se generan en los partidos. Por los mismo se hace la ley de cuota, ese es el sentido, de asegurar un piso mínimo de candidaturas.

-La ley de cuotas ha tenido férreos opositores, entre ellos el candidato presidencial de derecha, José Antonio Kast. ¿Cómo percibe este rechazo?

-Él, según yo lo he sabido… Mira, puedes llamar a Catalina del Real, que le compitió en La Reina en la elección anterior: él la amedrentó, la violentó, creo que hasta le quemó el comando; no me extrañaría que alguien como él esté en contra de la ley de cuota… El objetivo de la violencia a la mujer en política es mostrarle que no es un espacio natural para ella: tú dedícate a las labores domésticas, quédate en tu casa, porque el espacio público es para nosotros.

-Usted sostiene que las mujeres parecen privadas de un ejercicio pleno de la política como ciudadanas libres, pero últimamente muchas mujeres se han posicionado en las altas esferas de poder en la política: la Presidenta de la República, las presidentas de los partidos políticos, las parlamentarias, etc.

-Una golondrina no hace verano: tú me nombras mujeres parlamentarias, pero solo conforman el 16% del total.  Y la Presidenta de la República, por ejemplo, ha sido violentada, cuando la tratan de tonta, de gorda, eso es violencia, ha sido violentada públicamente. Por otra parte, hay menos plata para las mujeres cuando pelean una diputación, es terrible. Te doy un ejemplo: Catalina del Real decía que cuando iba a pedir plata, a distintos personajes, empresarios, le decían que se dedicara a cuida a sus hijos… Eso pasa porque no somos vistas como personas que pueden apropiarse de los lugares públicos.

-¿Qué es lo que pasa cuando excluyes a las mujeres de los espacios de decisiones?

-Hay temas relevantes que solo las mujeres saben: en India, por citarte un ejemplo, hay un estudio que hicieron dos economistas y dieron cuenta que las mujeres, cuando fueron jefes de aldea, se percataron de que cuando usaban agua potable inmediatamente bajaban los contagios por enfermedades que hay asociadas a la ausencia de agua potable; pero eso los hombres no se habían dado cuenta porque estaban muy preocupados de las grandes infraestructuras. Es decir, las mujeres tienen capacidad de darse cuenta de ciertas cosas que ellos no, porque somos distintos.

Acá tiene que haber un reconocimiento a que nosotros llegamos tarde  a esta competencia, pero también acá tenemos un problema que es más brutal y que tiene ver cuando te das cuenta que, en la estructura partidaria, en la base, está lleno de mujeres; pero cuando empiezan a subir en la estructura partidaria, se empiezan a salir, ¿qué raro o no? Y cuando suben es porque se acostó con el líder, es una prostituta o porque usa sus encantos.

-¿Se ha malogrado una oportunidad para el feminismo con los liderazgos de las presidentas de la UDI, PRI y la DC?

-No todas las mujeres son feministas, hay mucha falta de consciencia de género. Lo que sí se ha dado, sin embargo, es que al tener mujeres en algunos espacios te permite hacer reformas políticas con enfoque de género. Por ejemplo, cuando se discute el tema de la ley de cuota en el marco de la reforma electoral, era súper factible tener mujeres de Renovación Nacional  a favor del tema, y no son feministas radicales, pero sí hay una comprensión distinta, una sensibilidad distinta. Marcela Sabat estuvo comprometida y cuando fue el tema de la votación por la ley de aborto ella dijo que era inconcebible, dijo que si su hija fuera violada haría todo para que pudiera abortar.

-Usted también ha planteado que la política la construyen de tal forma que no sea un ambiente natural para las mujeres…

-Existen prácticas que son absolutamente excluyentes, por ejemplo, los horarios de las reuniones políticas: los procesos más difíciles y finos de toma de decisiones se hacen en espacios informales que son siempre en la noche y quienes cuidan a la familia deben salir y quedan fuera de eso; pero además hay ciertas prácticas y conductas que son extrañas: la misma brutalidad con que se habla, el lenguaje expresado en las reuniones, suele ser grosero el espacio, incluso los espacios físicos, donde muchas veces no hay capacidad de contener a las mujeres, en baños, etc.

Asimismo, hay una segregación horizontal de tardeas: ellos se preocupan de los grandes temas de negociación y nosotras, “como somos tontas”, tenemos que comprar galletas.

-¿Qué señal entrega la DC al no expulsar a Rincón y que sigua en la comisión de familia de la Cámara?

-Es una pésima señal. Yo leí una entrevista que le hicieron el día domingo, que parecía un lavado de imagen: aparecía “más humano”, casi llorando. Lo que preocupa, no obstante, es la falta de consciencia de la bancada de la DC respecto de entregar tareas específicas a miembros de su bancada: una persona como él no puede estar ahí, no debería nunca haber estado ahí.

-¿Cree que Camila Vallejo fue o sigue siendo víctima de este tipo de violencia?

-Todo sabemos que es súper guapa, pero ella ha logrado salir de eso, de la cosificación de su cuerpo, porque la Camila tiene una actitud que es bastante más agresiva y es buena para poner límites, como en este acto emblemático del parque O’ Higgins donde la empezaron a molestar de que moviera la colita y ella se rehusó a hacerlo por respeto a sí misma. Dentro de los partidos políticos hay casos horrorosos, de eso se no se habla y los hombres argumentan que es de la esfera privada y se escudan en eso… En las universidades públicas, por ejemplo, están tratando de generar protocolo de abuso sexual: esto es urgente en los partidos políticos.

-Volviendo al caso Rincón, ¿qué lección se puede sacar de ese desenlace?

-Que hay que empezar a hablar de estos temas en los partidos, a lo mejor hacer esfuerzos nacionales, compartir este tipo de situaciones, compartir experiencias, sentarse a conversar. El caso Rincón es una muestra que los tribunales de los partidos no sirven, es decir, falta una revisión a la legislación de los partidos políticos. Además de eso, el que hayan pocas mujeres es porque hay elecciones sucias, procesos electorales internos que vulneran la democracia interna de los partidos políticos.

-¿Cuáles son las principales trabas para la igualdad de género en política?

-Se me ocurren sensibilidades políticas, pero no es toda la UDI. De hecho, dentro de los años que llevo en esta cuestión, por lo menos para la tramitación de la ley de cuota, me tocó hablar con la Marisol Turres y ella estaba a favor, lo que significa que hay consciencia de esto, pero depende como lo plantees: si te vas a poner radical, obviamente vas a generar una agresión en vez de una aceptación.

-Entonces se está avanzando…

-Estamos avanzando, aunque sea a través del humor. Piensa en Natalia Vasldebenito, que se declaró feminista en el Festival de Viña. Yo creo que una de las principales ganancias del feminismo en general ha sido politizar los temas que parecían estar en la esfera privada, como por ejemplo la violencia y el aborto, que estaban en esa esfera.

-¿Cómo califica la violencia de género en Chile en comparación con otros países?

-Que en Bolivia tengan una legislación sobre el acoso político es muy grave: allá te matan, pero acá no estamos tan lejos de es. Aquí una mujer que había sido abusada por alguien en el servicio público, en Valparaíso, me comentaron que se suicidó porque nadie le había creído y que al “compañero había que protegerlo”, en fin, al final la mujer se mató. Acá hay cuestiones intolerables, no es menor… Me contaba ayer otra chica que un diputado había mandado a despedir a otra que estaba haciendo los mapeos de actores de las pesca porque ella había tenido una pareja que era UDI, y que ese diputado socialista había hablado con el subsecretaria de pesca y la despidieron, eso es acoso político y pasa frecuentemente.

 


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