“Estando sentado el miércoles 3 de mayo recién pasado, en un avión LATAM camino a Guatemala , ya con cinturón abrochado, se acercó una persona en dos oportunidades y de manera inesperada y totalmente descontrolada me insultó y amenazó con golpearme. Los demás pasajeros denunciaron la agresión al piloto del avión. Me llamó la atención que fueran el agresor y su pareja quienes grabaran y luego subieran las imágenes a las redes sociales. Pero no me sorprendió cuando, a través de diversos medios, me enteré que el agresor era Óscar Fuenzalida Calvo, dueño de franquicias de Doggis, Mamut, Juan Maestro, Popeye y de otros locales de comida chatarra que hay en Chile”, explicó el senador PPD Guido Girardi.

La explicación del parlamentario llega a propósito del incidente que protagonizó en un avión y que se viralizó ampliamente en un video.  Girardi viajaba a un encuentro convocado por la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la alimentación invitado a explicar la ley de etiquetado de alimentos, de la que ha sido uno de los impulsores.

De regreso en Santiago, según consigna hoy, La Tercera, el senador hizo una petición a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB) para que no entregue vales de alimentación que puedan ser utilizados en locales que vendan comida chatarra.

“Otra razón de la molestia del empresario de Doggis es mi posición contraria a que la beca Junaeb – un subsidio estatal- se utilice para proporcionar comida chatarra, así como que la adjudicación de su manejo este ligada a la obligación de ofrecer menús alternativos de comida saludable”,  explicó el parlamentario.

Girardi reconoció que en el contexto del descrédito que enfrenta la clase política por parte de los ciudadanos, ha tenido desencuentros. Tengo plena conciencia de la distancia, muchas veces justificada, que la ciudadanía tiene con la política. Pero es primera vez que enfrento una situación gobernada por la violencia y por el odio y con un claro intento de intimidación y desacreditación. Esta persona intentaba representar un descontento ciudadano 'indignado', sino que manifestaba, de la peor manera posible, la defensa de los intereses de su negocio”, aseguró.

El senador defendió la ley de etiquetado y su valoración internacional. “Es muy grave que personas como este empresarios, que se saben económicamente poderosos, intenten establecer un modelo de convivencia donde se utilice la violencia para alcanzar sus objetivos y se busque amedrentar a quienes impulsamos políticas públicas en beneficio de las personas y que además, como sucede con la ley de comida chatarra, son internacionalmente valoradas como uno de los modelos más exitosos para enfrentar la mayor pandemia del siglo XXI: la obesidad y las patologías derivadas de ella como los infartos, los accidentes vasculares y el cáncer”, afirmó.

 

 

 



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