Él no hizo el gol, pero aprovechó la emoción del momento para mandar a callar a todos los aficionados del Atlético de Madrid. Es el jugador más pitado/abucheado, así que no se guardó nada, cuando vio que el balón de Isco Alarcón había tocado la red del arco de Jan Oblak.

El gesto fue celebrado por muchos aficionados madridistas y recriminado, como era de esperarse, por los seguidores de la institución rojiblanca.