La carrera presidencial parece cada vez más cerca, los candidatos apuntan sus estrategias comunicacionales e intentan posicionar sus líneas político-discursivas en la prensa, esperando asegurar el voto del electorado. A esta situación, tradicionalmente vertiginosa, se suma un contexto “complejo”, “líquido” y lleno de cambios propios de los momentos de crisis y desafección política, un momento político en el que “o te distingues y sales a flote, o simplemente mueres en el intento”, aseguran los especialistas.

Una de las candidatas que parece estar en una barca que al poco tiempo de navegar se tambalea, es Carolina Goic. La abanderada democratacristiana, no ha logrado despegar en las encuestas, con un muy bajo grado conocimiento, no ha podido superar la barrera del 3% en expectativas presidenciales. Goic, la senadora que fue proclamada unánimemente por su partido y dio un golpe duro a la Nueva Mayoría al lograr imponer la opción de ir solos a primera vuelta al interior de la falange, no logra aún transformar su capital político duro en un activo comunicacional que la posicione en la agenda pública.

Con una pauta basada en las discordancias con el Gobierno de Michelle Bachelet y en la atribución de “la culpa” de las tensiones al interior de la Nueva Mayoría, los analistas coinciden en que, en medio de un “proceso incipiente” en términos comunicacionales, el equipo de campaña de Goic ha hecho un posicionamiento “débil en términos mediáticos” y “tenue” en su peso específico. Pedro Santander, Director del Observatorio de Medios de la Escuela de Periodismo de la PUCV, sostiene que “vemos una Carolina Goic fome y pacata, muy opacada frente al juego escénico que demanda la política hoy en día, nos guste o no”.

Voz de alerta, que ha tenido eco al interior de las filas de la DC, quienes ven “con preocupación” el lento posicionamiento de la candidata presidencial. Desde la Democracia Cristiana apuntan hacia “la poca preparación comunicacional” de su equipo de campaña, el cual es dirigido por el ex ministro de Medio Ambiente del actual gobierno, Pablo Badenier, especialista en despliegue electoral y territorial, “que no ha logrado sacar el potencial de Carolina”, indican desde el círculo cercano a la presidencial.

A pesar de que durante los últimos días se le ha visto hablando más “de temas sociales y haciendo visitas en terreno y, al mismo tiempo distanciándose relativamente del gobierno, caso de concesiones hospitalarias”, según Mireya Dávila, doctora en Ciencia Política y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la U de Chile, ”para ser más atractiva su candidatura tiene que darle más contenido propio a su plataforma, no solamente en oposición a la derecha y la izquierda”, sino que “crear en la percepción pública que realmente se puede convertir en presidenta”.

Para Andrés Scherman, director del Magíster Internacional en Comunicación UDP, a pesar del poco posicionamiento a nivel electoral, Goic “ha conseguido un creciente aumento de su cobertura en los medios, en particular durante los últimos diez días”, visibilidad basada  en su estrategia de “buscar una diferenciación clara de la Nueva Mayoría y el Gobierno”, lo que podría traer “dificultades para llegar a un electorado masivo”, ya que “pareciera estar haciendo una campaña de primarias, pero su objetivo es la primera vuelta”.

El desapego concertacionista de Goic

Siempre sonriente, e impecablemente vestida con sus trajes de dos piezas de colores fuertes, Goic logra reflejar una imagen “pulcra e impecable”, pero que “claramente” la hace parte “del establishment, tanto en lo estético, como en lo formal”, recalca Cristián Leporati, director de la Escuela de Publicidad UDP. El especialista asegura que esta imagen “no es grave, en la medida de que la gente que vota son básicamente personas de 40 años para arriba, en eso, ella es consistente y creo que lo hace bien”, el problema es que al venir de un “partido profundamente tradicional, como lo es la Democracia Cristiana”, no logra diferenciarse de la política tradicional.

Para Leporati, otro problema para Goic es el hecho de que no cuenta con “muchos activos comunicacionales a los cuales apelar”. “En un momento dado -cuando tuvo cáncer, el cual afortunadamente superó- se dio a conocer como mujer y política, pero posterior a eso, ella ingresó al parlamento y se quedó enclaustrada, como le pasa a parte importante de los parlamentarios, y en ese contexto, debido a su personalidad quedó opacada”.

Para el analista y ex Secom, Carlos Correa, Goic parte del principio que es “una muy buena candidata”, que no logra estar en los medios. Alejada del ímpetu “disruptivo” de otras candidaturas, como la de Beatriz Sánchez, “se ve más bien como una líder tranquila”. Temor a enfrentarse a las nuevas dinámicas comunicacionales que habría quedado en evidencia al negarse a asistir al programa “Vértigo”, de Canal 13, espacio que fue ocupado por el candidato de la derecha, Manuel José Ossandón.

Para Correa, el problema es que Carolina Goic “no construye ninguna imagen, lo que hay más bien desde su campaña es una relación como ex de la Nueva Mayoría”. Estrategia, que según Pedro Santander, no la ayudará para crecer hacia un “sector de independientes o no convencidos”, ya que es necesario desarrollar “una empatía con esos sectores (…)  el problema es que ella es una candidata esencialmente aburrida. La veo fundamentalmente como una mujer muy tradicional, compuesta, poco suelta, en base a su vestimenta, siempre usando el traje de dos piezas; entonces, ella tiene una rigidez que le va a jugar en contra de esto de la empatía comunicacional”.

Por otra parte, Cristián Leporati destaca que Carolina Goic “está haciendo lo mismo que cualquier candidato común y silvestre en un camino que claramente no tiene nada de común ni silvestre, lleno de interrogantes, con crítica permanente, a lo que se le suman las redes digitales que siembran dudas existenciales y críticas”, y asegura que la candidata de la DC debe apuntar a “una conducta mucho más agresiva, más cercana a la gente, salir más a la calle (…) Debe crear un impacto, lo que en publicidad es súper relevante para poder capturar la atención, y ella no lo está siendo, ni en su forma, ni en su fondo”.

Una agenda que parece no haber agarrado vuelo en su candidatura es la de género, “una línea que ella misma ha querido posicionar”, aseguran desde el círculo cercano a su comando, estrategia que se vio reflejada en el último consejo nacional de la DC, donde dirigió el veto político a una posible candidatura del diputado Ricardo Rincón, quien se ha visto involucrado en casos de violencia intrafamiliar. Tras dar un fuerte discurso, en el que recalcó que al interior de la DC no se daría espacio para militantes que han sido cuestionados y sentenciados por la justicia, fue ovacionado por el sector progresista y feminista de la falange, pero “aún así no se la vio activa en redes sociales, ni públicamente respecto al caso de Nabila”, recalcan desde la DC, lo que le podría haber quitado potencial a su discurso y agenda de género.

Según Mireya Dávila, a pesar de este posicionamiento lento, Goic cuenta con un “plus en la coherencia respecto a algunos temas que ha defendido como senadora. Además es atractiva por ser nueva dentro de la clase política tradicional, y mujer. Y tiene el plus de ser militante de un partido tradicional que la apoya”, aunque “para hacer más atractiva su candidatura tiene que darle más contenido propio a su plataforma, no solamente en oposición a la derecha y la izquierda, crear en la percepción pública que realmente se puede convertir en presidenta”.

Badenier, ¿más de lo mismo?

Otro foco que ha complejizado el posicionamiento de Goic y su campaña presidencial es la composición del comando de la candidata de la DC. Con un equipo liderado por el ex ministro Badenier, con escases de figuras públicas y “del mundo pop” reconocidas, Goic se ve rodeada de personajes como el ex jugador de futbol Murci Rojas y el actor Juan Pablo Sáez, y uno que otro estandarte de la Concertación, que “recuerdan -esto puede ser un prejuicio- a las estructuras de campaña típicas de los años 90 y el dos mil”, recalca Pedro Santander. Y agrega que “ésta va a ser una campaña distinta, donde nuevamente vamos a ver un antagonismo político, no una tensión, sino que pura diferenciación y contradicción política”.

Para Santander, “en un escenario de alta deslegitimación lo que va a llamar la atención es la novedad real”, por lo tanto el comando de Goic “tiene que despojarse de 25 años de hábitos de campaña electoral de lo que Ernesto Ottone llamaba la “osadía de la prudencia”, donde los candidatos eran muy prudentes, no se tocaban y se golpeaban poco, todo porque había un consenso en torno al neoliberalismo, que generaba campañas en función de eso”.

Para Carlos Correa, la figura de Badenier juega un rol distinto al interior del comando, “es un buen estratega de territorio, esa es su fortaleza y lo hizo bien en el comando de Bachelet”, pero “evidentemente falta una pata de alguien que sea experto en comunicaciones”.

“Esto se demuestra en que ella en las encuestas no ha despegado, y en mi opinión no es porque sea mala candidata, sino porque no es conocida. Evidentemente lo que es tarea para el comando es hacerla más conocida y que esté en temas de discusión, que sea más llamativa, más polémica. Que deje de hablar de la política y que hable de temas ciudadanos, porque lo que se ve a nivel de comunicación desde la DC y desde su comando es la discusión política de cómo se quebró la Nueva Mayoría. Esa es una discusión que ella más que nadie debería sobrepasar”, agrega Correa.

El publicista Cristián Leporati segura que “con todo cariño, Badenier no demostró, no hizo ningún cambio paradigmático en el Ministerio de Medio Ambiente, ninguno”, lo que le quitaría peso mediático como su jefe de campaña, “Badenier puede ser un tipo reconocido, que tuvo una trayectoria como ministro, pero ¿es un tipo que te va a cambiar el paradigma? ¿Te posiciona, aporta algo distinto? Es más de lo mismo”, sentencia.

Por su parte, Andrés Scherman, recalca que “es difícil pensar que su presencia puede ayudar a Goic en términos de popularidad o traspaso de atributos. Badenier estaba entre los ministros menos conocidos del gabinete. Al momento de su salida contaba con un nivel de conocimiento en torno al 30%, según la encuesta Adimark”.

Finalmente, Mireya Dávila, indica que el ex ministro “no es muy visible aún, lo que no significa que no esté armando su equipo de campaña, coordinando redes, etc. Su contacto con personeros que apoyaron a la Presidenta Bachelet es interesante”, pero “insisto en que su imagen se medirá si aumenta en las encuestas y después si tiene un buen rendimiento electoral”.



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