El capitán celebra su cumpleaños mientras medita si sigue hasta más allá de 2018 consagrado como el jugador más laureado del club junto a Messi.


EDITORIAL


No es el tiempo lo que pasa sino que lo hacemos nosotros reza la sabiduría popular, una verdad tan indiscutible como el peso de Andrés Iniesta en la historia del Barcelona. El capitán azulgrana cumple hoy 33 años consagrado como el jugador con más títulos de la historia del club junto a Leo Messi. Llegó con 12 años y en estos momentos deshoja la margarita sobre su futuro para decidir si sigue después de cumplir los 34 dentro de un año, cuando vencerá su actual contrato.

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Iniesta ya no es un crío y no voy a ser un problema para nadie afirmó hace un mes, dejando entrever que su intención es seguir pero solo si está en condiciones de poder competir al máximo nivel, tal y como hizo Carles Puyol en su momento, cuando resolvió dar un paso al lado y ceder su sitio en el vestuario tras comprobar que las lesiones ya no le permitían jugar al nivel que él quería. Esto es lo que reflexiona según explicó él mismo. Porque en el fútbol, y menos en un equipo ultra competitivo como el Barcelona, no se puede vivir del pasado.

iniesta

Siempre fue una de las promesas más serias que jamás hospedó la vieja Masía, el caserón frente al Camp Nou en la que pasó -y lloró- buena parte de su infancia añorando su Fuentealbilla natal. Cuando debutó con el primer equipo de la mano de Louis Van Gaal nadie podía vaticinar lo que estaba por llegar pese al convencimiento de que aquel pálido centrocampista manchego había llegado para quedarse. Quince años después de aquel estreno frente al Brujas, Iniesta acumula 29 títulos, los mismos que Messi. Al margen de Cristiano Ronaldo, solo el manchego ha conseguido discutirle al rosarino el Balón de Oro, aunque no llegara a arrebatárselo aquel año 2010.

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Ya había tocado el cielo en Stamford Bridge y roto los límites de la realidad en Sudáfrica marcando el gol que le dio a España su primera Copa del Mundo, el único título que le falta al rosarino, además de ejercer como el segundo futbolista con más partidos oficiales disputados de la historia del club. También es el único jugador del Barcelona que arranca aplausos por doquier -con la única excepción de San Mamés- y hasta en el Espanyol y el Real Madrid se le tiene un cariño nunca visto por su forma de ser, tan amigo de sus amigos, tan futbolista 'old school' en este tiempo de glamour y tatuajes, algunos de gusto dudoso cuando menos.

Iniesta sigue aportando su clase dentro y fuera el terreno de juego. Es una 'rara avis' por talento innato y por actitud. Llegó entre lloriqueos y se irá cuando él decida por la puerta más grande del club habiendo ejercido de jugador fundamental de la década prodigiosa del Barcelona junto a otras leyendas de la talla de los propios Puyol o Messi, sin olvidar a Xavi Hernàndez. El Barcelona siempre fue un club de tendencia cainita, con recelos y corrientes de pensamiento opuestas dentro de la propia afición. Si algo ha generado consenso entre todos los sectores del barcelonismo ese ha sido Iniesta.

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