Fue el último en llegar al vestidor del Real Madrid para continuar con la celebración. Y la razón de su ‘retraso’ fue muy especial. Mientras el resto de sus compañeros seguían festejando, él decidió quedarse en la cancha del Vicente Calderón para ir a consolar -y felicitar por su partido- a todos los jugadores del Atlético que se encontró en el camino.

Una muestra más de la CLASE Y SEÑORÍO de Sergio Ramos.

Atentos a partir del minuto 7:20.