Samuel Montaño, experto militar boliviano, explica que el F10, la tropa de élite a la que el gobierno de La Paz encomendó la misión de evitar el contrabando en la frontera con Chile en medio del conflicto sucitado por la detenciones nueve funcionarios altiplánicos en Alto Hospicio, "debería haber sido desactivada", cuando Evo Morales inició su primer mandato, en 2006.

El mandatario había sido quien durante su campaña en 2005 puso en conocimiento de la opinión pública la participación de este grupo en la entrega de 28 misiles chinos de propiedad de Bolivia a Estados Unidos, sin informar a la alta jerarquía militar y encubriendo todo como un ejercicio de rutina.

Lo calificó como un "desmantelamiento" de la defensa boliviana.

Sin embargo, nada de eso sucedió, más allá de que las supuestas intenciones se informaron a viva voz. Y hoy el gobierno sigue utilizándolo.

Lo que sí sucedió entonces fue que se cortó el vínculo con el Comando Sur estadounidense, organismo encargado de entrenar, asistir, financiar y encabezar unidades para misiones especiales en la región, entre otras labores.

Los norteamericanos solicitaron el equipamiento de regreso, petición que les fue negada por las nuevas autoridades en el Palacio Quemado.

Surge a fines de los 90

El F10, también conocido como Chachapuma, es una Fuerza Contraterrorista Conjunta, integrada por militares del Ejército, Fuerza Aérea, la Fuerza Naval y la Policía Nacional, que fue fundada a finales de la década de los 90, continuando la huella del GRIE (Grupo de Reacción Inmediata del Ejército), organizado durante el gobierno democrático de Hugo Bánzer (1997-2001), que fue desarticulado, entre otros motivos, por la participación del italiano Marco Marino Diodato, vinculado al narcotráfico. 

En febrero de 2003, cuando las protestas por el impuesto al salario originaron una serie de revueltas en las ciudades más importantes del país y luego que parte de la policía se sumara a los ciudadanos, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada utilizó a estas tropas de élite para repeler las manifestaciones y se le responsabilizó de varias muertes.

En la última década, una serie de versiones han vinculado a la Chachapuma (figura híbrida de la cultura Tiahuanaco que significa hombres puma o caballero puma) a operaciones fuera de sus atribuciones, como el atentado en 2008 a un canal de televisión en Yacuiba, al sur de Bolivia, donde se habría utilizado personal y material de esa división, y en la muerte de tres delincuentes que en 2009, se dice, preparaban el magnicidio de Morales en Santa Cruz.

"Es gente con buena preparación militar, física, con operaciones de Inteligencia, con capacidad de instalación rápida, tiene adiestramiento y habilidades más exigentes”, explicó este miércoles el ministro de Defensa de Bolivia, Reymi Ferreira. 

Una decisión sorpresiva

La determinación de Morales de movilizar hasta la frontera con Chile a este grupo de militares, que Montaño calcula en no más de 100 efectivos, ha llamado la atención en ciertos círculos militares bolivianos. Más aún luego que el ministro Ferreira asegurara a medios locales que el equipo ya lleva dos semanas en la zona

"Nos hemos visto sorprendidos que vaya a esa zona. No nos parece. Se trata de una unidad de élite y no está para combatir contrabandistas (…) Son contrabandistas de poca monta, porque no han entregado informaciones que digan lo contrario. Y si fuera así, ¿acaso Carabineros no lo habría percatado? ¿O la policía de Perú, donde también actúan?", dice el experto en armas.

Montaño, incluso, considera que la situación puede provocar recelo en el resto del ejército boliviano. "Esto es una vergüenza, porque parece estar diciéndonos que el resto del Ejército no sirve para estas funciones", añade el especialista.

También cree que desnuda los problemas de financiamiento y equipamiento de las fuerzas armadas y de orden altiplánicas.

"Las unidades militares no están con preparadas; no tienen mapas ni radios. Los grandes equipos están en las ciudades importantes. En Potosí, a 60 kilómetros de la frontera con Chile, está el Regimiento Loa, pero no puede hacer nada, porque no tiene ni camiones para moverse. Gracias al Rally Dakar han conseguido que sus instalaciones se pinten, para dar una mejor apariencia a los corredores y los turistas", asegura Montaño.

El F10 pudo ser desarticulado en 2006, pero no lo fue por razones como esas, pues -según Montaño- debido a históricas diferencias entre el ejército y las policías, estas últimas no cuentan con el material ni el presupuesto necesario para hacer frente a situaciones de mayor magnitud, debido a que los recursos van a manos de estos grupos especiales de los militares.

¿Puede considerarse la presencia de este grupo en la frontera un mensaje belicista hacia Chile? El experto en armas lo descarta.

"No va a pasar nada. Van a durar dos o tres meses ahí. Hay muchos oficiales que no están satisfechos con la decisión", sentencia.

Fuente:T13.cl

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